Nos pasamos la vida en papeles.
Seguramente tú también visitas frecuentemente una librería.
Nos pasamos la vida con un lápiz en mano y buscando un papel: a la hora de apuntar una interesante o aburrida clase, reunión, entrevista, conferencia; en la oficina, en el banco, en la mesita del teléfono, en la calle... en todas partes siempre es bienvenido un trozo de papel. El mismo en el que en incontables oportunidades pusiste... Alfredo y Carmen... S/A (se aman, encerrado en un mal dibujado corazón) o luego intentaste algo parecido a un poema... una carta a mamá...
El mismo en el que has trazado furiosas líneas tratando de decir que lo que en él había vale una mierda; el mismo que has arrugado y cortado en trozitos antes de tirarlo al basurero... y es que no he conocido a quien tire un papel sin decirle antes cuánto lo odia o cuán inservible es.
El pobre papel no nos dice nada y nosotros poseídos de un ser ultra malvado le arrojamos toda la fuerza habida en nuestro puño. La razón o las razones podrían ser variadas y ni siquiera las mías son dignas de ser aquí referidas. Porque el triste destino de una hoja de papel jamás cambiará, a no ser que le hagas perpetuar en el tiempo por un amor hipócrita, pues no será debido a lo que sientes por él sino por lo que contiene.
Hoy he vuelto a mi cajita de guardar papeles y por lo tanto he vuelto a mi pasado... allí estaban las tarjetitas de bienvenida a los mil encuentros en los que participé, allí estaban las cartitas de mi hermany, los recaditos de una clase aburrida, las cartas de un amor a distancia, las tarjetas navideñas, las servilletas con mensajes de un admirador, teléfonos sin nombre, los envoltorios de dulces y chocolates regalados por alguien especial, y mis letras escritas en un papel cualquiera...ideas terminadas y otras que sólo fueron un intento...escritos centrados en momentos que con dificultad recuerdo, escritos para personas que ya ni veo...letras agónicas de un mal momento, letras de auxilio, de extrema felicidad, de definiciones, de ilusiones...todas, letras que he vuelto a leer y que me introducen en un viaje armonioso, como diciendo...todo tiempo pasado fue mejor!! Y así es, o tal vez no; lo cierto es que hoy miro hacia atrás con eterna tranquilidad con ese... “todo está bien; he sido feliz”.
Pienso lo recurrente: cómo pasa el tiempo. Como no nos damos cuenta y no pasa nada y a la vez ha pasado de todo. El tiempo a medida que pasa nos va exigiendo cosas, nos da y nos quita. El tiempo...nos deja papelitos!!
Los he leído todos tratando de encontrar algo en qué desahogar la fuerza de mi puño, pero no ha resultado. Los clasificados para ese fin fueron reciclados, y nuevamente ordenados para seguir siendo parte de aquello que algún día será historia de mi historia.
Suelo escribir... creo que “escribo, luego existo”, escribo tonteras y aciertos. Afortunada soy por existir paralelamente al papel, si bien no es indestructible, es el mejor rincón donde encuentro y luego veo reflejado el significado de todos mis estados.
Estas letras antes de parar acá, estuvieron ya se imaginan dónde!! (en un papel) y hoy yacen en mi cajita. Como la internet aún es mucho para la humilde casa de una estudiante universitaria y mi computador hace algunos días explotó... las escribí con mayor sentido, teniendo claro que la tecnología es más vulnerable que un cartón con forma y forrado con delicada niñería que se guarda cuidadosamente en un lugar escondido de mi pieza.
Sigo escribiendo, y no sé muy bien porqué decido escribir esto acá si elegantemente podría hacerlo al reverso de una correspondencia inútil o quizá ni vale la pena escribirlo... Pero esto será material bibliográfico cuando quiera recordar un día corriente como el de hoy, cuando me llevé la mano al bolsillo y en lugar de monedas saqué cinco boletos de micro, una pequeña lista de quehaceres de ayer y hoy, un trozo de confort que sin estar usado, lo parecía... luego busqué en mi bolso y antes de encontrar mi billetera, me crucé con la hoja borrador perdida de un trabajo, con un mensaje holgazán de una compañera, con al menos tres mini panfletos de locales nuevos en la ciudad, con más de un envase vacío de mis infaltables mentitas y así... con cuanto papel habido y por haber... y el muy chistoso cajero del super dice... mina po!!! y aunque lo hizo con sonrisa y tono amigable (haciendo referencia sabida a un comercial que hace tiempo dejó de verse) me dieron ganas de decirle: “Hey!!! Todo es importante: son papeles ya...!!!!
Así que en cuanto llegué a casa tomé todo lo que en aquel momento me hizo decir íntimamente “la embarro pa’ ser cachurera”, lo doblé y ... a mi cajita se ha dicho!! Lo que debió tirarse, hoy se guarda como prueba irrefutable de este escrito.











